En la actualidad, la amplia mayoría de la gente responderá que no es racista. Y es posible que no lo sea, al menos, conciente o voluntariamente. Durante los últimos años, la Psicología Social ha estado investigando que el racismo ya no se expresa de manera frontal, explícita. El racismo de hoy es encubierto, latente, ha cambiado y se ha adaptado al control social, se oculta bajo nuevas formas de expresión lingüística, creencias y actitudes. En la era de lo políticamente correcto, el racismo se sanciona, por ello se amolda y continúa presente sin ser confrontativo. Esto es lo que los psicólogos sociales han dado en llamar el nuevo racismo.
Previo a ingresar en la primera etapa de estudios sobre el Prejuicio y racismo, debemos preguntarnos qué aporta la Psicología Social como disciplina científica al avance de esta temática.
El primer avance en los estudios psicológicos del tema fue realizado por Allport (1954), quien pasó de concebir al Prejuicio como una expresión individual atribuida a determinados rasgos de personalidad, a comprender el Prejuicio como un fenómeno intergrupal. Un fenómeno que puede ser analizado en individuos actuando como miembros de un grupo es, en última instancia, el objeto de la Psicología Social.
En forma muy sintética, podemos decir que la Psicología Social es una disciplina que estudia la interacción entre el individuo y los grupos sociales (Tajfel & Fraser, 1978). Si se quiere, tal como especificara Munné (1986) el comportamiento interpersonal implica formalmente una relación, que conductualmente se da como una interacción, productora de unos efectos consistentes en la influencia social. O lo que es lo mismo, el objeto de la Psicología Social consiste en el estudio, a nivel de las relaciones interpersonales, de la interacción a través de sus efectos.
Por lo tanto, el Prejuicio y racismo se dan en la interacción entre individuos como pertenecientes a grupos, y en el campo de esta interacción la Psicología Social realiza sus aportes.
De allí que, establecer que el Prejuicio es un fenómeno intergrupal es el primer gran aporte de la Psicología Social a este campo, pasando a considerar que el Prejuicio se genera en procesos de grupo, que tienen sus factores causales en las percepciones de los individuos y su comportamiento hacia miembros de otros grupos (Brown, 1995). Igualmente, se reconoce que los principios psicológicos por sí solos no son suficientes para explicar el surgimiento de actitudes racistas, puesto que las mismas deben ser comprendidas en términos de su contexto histórico, económico y político. Estos procesos sociales son los que influencian a los procesos psicológicos, y sobre los que la Psicología Social hace sus estudios.

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